Soy mi héroe
Es probable que, alguna vez, a todos nos dieran ganas de ponernos una camiseta color “anaranjado fosfo” o “amarillo letrero de autopista”, con una leyenda en letras gruesas y negras que diga: “Soy mi héroe”; sin embargo, cuando nos vemos al espejo recién despertados o, al final del día, la realidad nos obliga a poner los pies en el suelo y a reconocer que ese chulísimo, extraordinario y maravilloso ser, o se le hizo tarde, y todavía viene en camino, o ya se jubiló hace tiempo. ¿Por qué tendrá que ser tan cruel la señora realidad con quienes no le hemos hecho nada?