Tú no ves lo que yo veo
No sé por qué, pero a los hombres suelen gustarnos los automóviles, y hace poco tiempo me llamó especialmente la atención una camioneta, modelo 1978, digna de presentarse en una muestra de autos de colección. Con todos sus accesorios originales y pintada de rojo brillante, que no desentonaba nada del conjunto. Ya sé que en gustos se rompen géneros, pero su dueño me comentó que todos los días suele escuchar piropos hacia su vehículo. En definitiva: estaba como para tomarle fotos.