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Church Forum

La cruz, símbolo del amor de Dios


Es conveniente levantar los ojos hacia la cruz de Cristo y meditar en lo
que ella significa y en lo que ella nos enseña. Cristo pudo redimirnos
de mil maneras. Simplemente su nacimiento hubiera bastado para
reconciliarnos con Dios. Sin embargo, escogió la cruz, el dolor, la
humillación, el sufrimiento, la privación como programa de su vida.
¿Por qué? Precisamente, porque pensó en usted y en mí y en todos, y en
que nosotros nos tendríamos que enfrentar a una vida de lucha hasta la
muerte.

La cruz es el precio de la felicidad

Sin embargo, no olvide una cosa: la cruz no lo es todo. Cristo murió en
ella para resucitar; y así la cruz se convierte en signo de victoria.
La cruz, por tanto, en la vida del cristiano, es sólo la condición de
su felicidad, la puerta hacia el gozo, la paga a la comunión con Cristo
y al amor del Padre. Fijarse en la cruz y no ver más que el dolor, es
como vivir sin esperanza. Busque usted en la cruz de todos los días a
Cristo resucitado, porque sólo la resurrección da sentido a la cruz.

Apertura a Cristo crucificado

También
los cimientos de la perseverancia deben erigirse sobre la roca de la
abnegación. Y al hablar de la abnegación, no quiero hablar de simple
resignación, sino de una disposición de apertura a Cristo crucificado
que nos ha enseñado a descubrir en la cruz el camino de la fecundidad y
de la paz. Quien desee perseverar debe amar la cruz, ya que sin cruz no
hay Cristo y sin Cristo no hay perseverancia. Ojalá que ames mucho la
cruz por amor a Cristo; ojalá que la cruz sea tu ilusión; especialmente

Cada quien su religión

Hace poco leía -aunque no recuerdo dónde- una frase que llamó mi atención, y me hizo reflexionar en una realidad de vital importancia: “cada quien tiene su propia religión”. Si Ustedes, queridos lectores me tienen un poco de paciencia, les diré porqué estoy total y absolutamente de acuerdo con esta afirmación, para lo cual necesito ir por pasos. Comencemos, pues echando un vistazo, a vuelo de pájaro, sobre el ambiente en el que vivimos.

Búscate un amante

Cuenta el Dr. Jorge Bucay que muchas personas acuden a él contando que sus vidas transcurren de manera monótona y sin expectativas, que trabajan sólo para subsistir y no saben en qué ocupar su tiempo libre. En fin, palabras más, palabras menos, están verdaderamente desesperanzadas. Antes de contarme esto ya habían visitado otros consultorios en los que recibieron la condolencia de un diagnóstico seguro: “Depresión” y la infaltable receta del antidepresivo de turno.

Buenas explicaderas y . . .

El 9 de enero del 2002 será el centenario del nacimiento del Beato Josemaría Escrivá, por ello, esta vez quiero copiar algunos textos de una entrevista concedida al diario italiano “Avvenire” por Mons. Javier Echevarría, obispo prelado del Opus Dei en la que habla de la naturaleza y las actividades de esta prelatura personal en todo el mundo.

Breve historia de un “vicio”

Noviembre 17 al 20: Trigésima Convención Nacional de la Cruz Roja Mexicana, siendo Monterrey la sede. Dos mil cuatrocientos participantes. Lugar: Cintermex. Se ve a la gente contenta e interesada en los diversos temas. Muy buena organización, y colaboración de todo tipo de empresas para que las cosas marchen bien. Tomo la revista “suma”, muy bien impresa, y leo con gusto varios artículos, de los cuales transcribo el último:

Condición indispensable

La abnegación nos la puso Jesucristo como condición indispensable para
poder seguirle. Es verdad que resulta molesta y fastidiosa para nuestra
naturaleza, pero no se consigue un oro fino sin pasarlo por el crisol,
ni se levanta un hermoso edificio sin ahondar en la tierra y poner unos
fuertes cimientos. No hay vida sin sacrificio, sin penas, sin luchas,
pero qué consuelo tan grande para los que creemos en Cristo: nada
quedará sin escribirse en el libro de la vida, ni esa renuncia que te

Cruz y fidelidad


Es un
misterio el hecho de que Cristo haya unido de forma tan admirable, la
experiencia de la felicidad a la experiencia de la entrega y de la
cruz. No es el dinero, ni el placer, ni el poder el origen de nuestra
felicidad, sino la vivencia de una fe sencilla y auténtica. No es el
abandono espiritual o la comodidad lo que satisface al hombre, sino la
identidad entre su ser cristiano y humano en un esfuerzo por vivir ese
único fin del hombre que es Dios. Por eso, quien acepta a Dios hecho

Bendiciones a los divorciados

En una circular del 17 de agosto del 2005, firmada por Mons. José Guadalupe Martín Rábago y Mons. Carlos Aguiar Retes, quienes a la sazón fueran Presidente y Secretario de la Conferencia Episcopal Mexicana, y dirigida a las cabezas de las iglesias particulares, ministros sagrados y pueblo de Dios en general, se toca un tema tan importante como delicado: Las bendiciones que, en ocasiones, solicitan a los clérigos algunos divorciados que han contraído nuevas nupcias ante las leyes civiles o, incluso, viven en unión libre con otra pareja.