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Church Forum

En medio de nosotros...

¿Quién es Jesús de Nazaret? La pregunta no ha perdido su actualidad. Tal vez hoy, en sociedades que se dicen cristianas, se puede aplicar lo que dijo san Juan Bautista: “en medio de vosotros hay uno al que no conocéis” (Jn 1,26).

Seguramente hemos oído hablar de Cristo. En casa o en la escuela, en la parroquia o en un grupo de amigos. Jesús pertenece a la historia de muchos pueblos. Aparece en muchas iglesias, o en las cruces puestas en lo alto de las montañas o en los cruces de caminos.

En el día de la Ascensión

Cristo asciende a los cielos, regresa con su Padre. ¿Quedamos solos, sin el Maestro? ¿Perdemos la esperanza, la paz, la vida? ¿Empezamos a vivir como huérfanos, sin norte, sin luz, sin alegría? Cristo parte. Pero sin dejarnos, porque nos prometió su Espíritu, porque sigue en su Iglesia, porque lo tocamos, lo comemos, lo abrazamos en la Eucaristía. Mantiene cada día su Palabra: “yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo” (Mt 28,20).

El tejido de la vida

La marcha de la vida nos llena de acontecimientos. Hay momentos en los que todo parece ir mal. Un accidente, una muerte extraña de un familiar, el inicio de un juicio, problemas y discusiones por parte de la herencia, una calumnia lanzada al vuelo por quien antes parecía un amigo, tal vez un secuestro o un crimen. Se asoman, detrás de cualquier esquina, peligros y amenazas, enfermedades y accidentes. Nadie puede sentirse seguro: ni los jóvenes ni los ancianos, ni los “buenos” ni los “malos”, ni los ricos ni los pobres.

El sí a la vida quien sufre por amor

“Estoy tetrapléjica, apenas veo, no puedo hablar, me alimento y respiro de manera artificial y dependo de los demás absolutamente para todo. Mi materia está presa, pero mis pensamientos y sentimientos son libres. Nadie puede pensar o sentir por mí. En eso y sólo en eso soy libre. No faltan los que opinan que soy un vegetal y que mi vida no tiene valor ni sentido, pero un vegetal que piensa y siente puede ser capaz de escribir y hacer pensar y sentir a los demás.

El sí a Dios

Dar un sí sin condiciones no es algo fácil ni frecuente. Dar un sí sin condiciones a Dios nos puede llenar de miedo o de sorpresas. Quizá alguno piense que Dios sea un poco despótico, y por eso muchos prefieren conservar su libertad a cualquier precio, tener entre sus manos el polvo de su historia antes que abandonarse para que Dios los conduzca hacia lo desconocido.

El regreso

Volver es caminar hacia el punto de partida. Es ser conscientes de lo provisional del sendero andado, y de la necesidad de encontrar la meta definitiva sólo en la casa del Padre. Es vivificar en nuestro recuerdo el calor del hogar, para apreciarlo por encima de cualquier espejismo fácil que pueda encandilarnos a lo largo de los años.

El momento presente

El P. Jean Pierre de Caussade (1675-1751) explicó con profundidad y sencillez cómo Dios nos habla a través de dos caminos. El primero es la Sagrada Escritura. El segundo es el momento presente.

Los dos caminos nos llevan a Dios si usamos la “llave maestra” para leerlos de modo correcto: la fe, la esperanza, el amor.