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El encuentro con un libro supone para millones de personas el umbral de entrada al mundo de la verdad, de la belleza y de la libertad.
El encuentro con un libro supone para millones de personas el umbral de entrada al mundo de la verdad, de la belleza y de la libertad.
Ana Catarina Emmerick, la estigmatizada de Dulmen, recién beatificada por el Papa, cuenta detalles sobre la predicación de Jesús de la que aquí se hace una brevísima selección. Cuando le preguntaron a Ana Catalina qué categoría daba a sus revelaciones, ella contestó que eran como meditaciones.
Narra el encuentro del Señor con un matrimonio al que le dice que ahora había como una muralla entre ellos y su reino; pero que la muralla se caería en cuanto ellos vencieran sus propias pasiones .
Dentro de la enorme cantidad de actividades que podemos realizar a lo largo de nuestra vida está la de viajar. No cabe duda que hacerlo ahora puede ser infinitamente más confortable que hace apenas cien años, cuando nuestros abuelos debían someterse a verdaderas torturas, recorriendo kilómetros y kilómetros a lomo de mula o en una robusta diligencia, tragando el polvo del camino y sufriendo las inclemencias del clima. Hoy podemos dormir por aire, mar y tierra en asientos reclinables, con clima artificial y mil comodidades más...
Cristo
necesita almas dispuestas a entregarse totalmente, sin reservas, porque
el mundo actual está sumamente necesitado de hombres y mujeres que
dediquen su vida a enseñar, predicar, testimoniar a Cristo y lograr que
otras personas le sigan, le amen y le coloquen en el centro de su vida.
Lástima de muchos cristianos que preferimos la comodidad, los placeres
de una vida tranquila y sin complicaciones, a seguir a Cristo, a ayudar
a los hombres, nuestros hermanos, necesitados tanto de lo material como
Dios
nos ha escogido por puro amor, queriendo tener necesidad de nuestra
debilidad. ¡Qué misterio tan grande y abrumador! Así como quiso tener
unos padres, así como quiso tener un cuerpo, hoy también nos quiere
tener a nosotros, como su corazón, como su boca, como sus brazos, para
poder seguir entregándose a los hombres.
Las primeras experiencias sexuales tienden a fijarse en la estructura psíquica y tendrán siempre una marcada influencia, por ejemplo, los traumas infantiles o los provocados de mala fe. Por eso lo más sano es mantenerse alejado de esos problemas. Hay que resistir en los principios de una tentación, porque si no se rechaza al enemigo, éste se fortalece y crece.
No importa caer mil veces, si se ama la lucha y no la caída. Por eso la
desesperación no tiene sentido, sobre todo en el que lucha junto a
Cristo. El esfuerzo de una lucha continua puede gustarle más a Cristo
que la posesión pacífica y cómoda de una victoria.
Hemos
de estar personalmente convencidos y ser prisioneros de la misión. Ser
hombres de mensaje, hombres de garra. Que no se nos escape un minuto
sin dar a Cristo: en casa, en la universidad, con los amigos, en los
viajes... No hacer distinciones impropias de un apóstol, propias más
bien de un mercenario: "Ahora es tiempo de actividad apostólica y
después de jugar, de comer, de charlar..." No; sea que comáis, sea que
durmáis, sea que estudiéis, hacedlo todo por Dios, por la misión.
Cuando alguien usa la expresión “me movieron el tapete” solemos entender que se sintió inseguro, pues el hecho de pisar sobre un suelo firme proporciona estabilidad, a diferencia de lo que nos sucede cuando nos encontramos sobre alguna plataforma armada de piezas articuladas pero no firmemente estructuradas entre sí. Al perder el equilibrio experimentamos una descarga de adrenalina a la que identificamos con el miedo y la inseguridad.
Ya se me fue otro año y ni cuenta me di! ¿No les pasa a ustedes lo mismo? De repente aquí, y ahora, así nomás, sin saber cabalmente en qué fui invirtiendo este tiempo. ¿Saben una cosa? mientras escribo estas notas escucho “otras”, pero de un estilo distinto, en la voz inconfundible del maestro Agustín Lara. Ustedes han de perdonar pero ya me puse romántico.