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Church Forum

Desastres pasionales

“Nosotros, que fuimos tan sinceros que desde que nos vimos, amándonos estamos.

Nosotros, que del amor hicimos un sol maravilloso, romance tan divino.

Nosotros, que nos queremos tanto debemos separarnos. No me preguntes más.

No es falta de cariño. Te quiero con el alma.

Te juro que te adoro y en nombre de este amor y por tu bien… te digo adiós”.

Desastres pasionales

 

“Nosotros, que fuimos tan sinceros, que desde que nos vimos, amándonos estamos.

Nosotros, que del amor hicimos un sol maravilloso, romance tan divino.

Nosotros, que nos queremos tanto, debemos separarnos. No me preguntes más.

No es falta de cariño. Te quiero con el alma.

Te juro que te adoro y en nombre de este amor y por tu bien… te digo adiós”.

Descristianización y recristianización

Esta semana asistí a dos actividades relacionadas con mi ministerio sacerdotal. La primera se tituló: “El matrimonio que nunca existió”, pues versó sobre los estudios procesales realizados por los tribunales eclesiásticos para poder determinar -en algunos casos concretos- los posibles vicios jurídicos que habrían hecho inválido un supuesto matrimonio. Está claro que la Iglesia no divorcia, sino solamente puede declarar la inexistencia de los que parecían ser matrimonios.

Es urgente lanzarnos

Nuestra
vida de cristianos se ha convertido en una marcha en la que corremos en
la noche del mundo llevando encendida una sonrisa, una fe, una
seguridad. Esa antorcha que empuñamos se debe convertir para los demás
no sólo en una hermosa claridad cerca de la cual vean, sino en un reto
y en una valiente invitación. No podemos quedarnos cómodamente cogidos
a ella, hace falta salir corriendo para llevarla a muchos que no han
visto la luz, hace falta llevarla y poner a Cristo en donde sólo hay

Detectores de agravios

 

El esposo llega a su casa, y su mujer ni siquiera le dirige la mirada. Él pregunta:

-¿Qué tal mi amor? ¿Cómo te fue?... ¿Acaso estás de mal humor?

-No.

-Oye: ¿Es por algo que dije?-No.

-¿Es algo que no dije?-No.

-¿Es por algo que hice?-No.

-¿Es algo que no hice?

-¡Qué no!

La mansedumbre


El instinto nos lleva a devolver mal por mal. Nos encontramos en un mundo irritado, que ha perdido su sonrisa y contradice la doctrina de Jesús que dice:“Aprended de mí que soy manso y humilde de corazón” (Mt. 11, 29);“bienaventurados los mansos, porque poseerán la tierra” (Mt. 5, 4). Y muchos, sin embargo, se han esforzado por imitarle para conquistar la tierra y los corazones.

  

Contigo aprendí

Hace poco tuve el gusto de coincidir con uno de esos señores de los que aprendí mucho cuando era joven. Dado que los años han ido dejando su huella en los dos, resultaron evidentes los cambios en las carrocerías; sin embargo, gracias a Dios, he podido comprobar que hay personas quienes, al igual que los buenos vinos, mejoran con el tiempo. Don Ignacio Campero sigue siendo ese “señorón” al que he admirado por años.