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Church Forum

A los poderosos de la tierra

A los poderosos de la tierra

Todos los que ejercen algún poder terrenal tienden a endiosarse. No desean oír más palabras que la adulación y la lisonja. Se creen, en su desvarío, por encima del bien y del mal. Desde que el mundo es mundo, así ha sido y así es. Hoy, con los medios amigos, o la mordaza a la oposición, buscan la justificación de su proceder totalitario. Pero olvidan que, muy por encima de ellos, hay otra Palabra que les está juzgando inapelablemente. Es la Palabra de Dios que desconocen y que les irrita grandemente, si casualmente llega a sus oídos.

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Son ojos que penetran hasta lo más profundo del alma. Ojos de niños enflaquecidos, ansiosos de algo que no saben expresar. Ojos de ancianos abandonados en medio de la pobreza más absoluta. Ojos de madres que quisieran hacer algo por el hijo que se apaga entre sus brazos. Ojos de médicos que se sienten impotentes ante catástrofes que afectan a miles de inocentes de todas las edades.

¿Y yo puedo predicar a Cristo?

 

Por fin, nos decidimos: vamos a hacer algo por Cristo, vamos a comprometernos a fondo por la Iglesia, vamos a dedicarnos a servir a los demás, vamos a decirles que Dios les ama y que nos lo ha dado todo en Cristo.

Pero volvemos nuestros ojos hacia dentro. ¿No seré demasiado ambicioso? ¿Tengo las cualidades necesarias? ¿No me convertiré en un hipócrita si empiezo a hablar de Cristo y al mismo tiempo cometo tantos pecados?

Y Dios pidió permiso para entrar

Y dios Pidio permiso para entrar

La libertad humana es un don grande, muy grande. Tan grande que nos da algo de miedo. Tan grande que permite a Francisco de Asís el llegar a ser santo, y a Judas el traicionar al Maestro. Tan grande que Dios se detiene ante nuestra puerta, con respeto, cuando pide amor, cuando nos invita a la justicia, cuando nos enseña las bienaventuranzas, cuando nos recuerda los mandamientos.

Volveré a veros y se alegrará vuestro corazón

En verdad, en verdad os digo que lloraréis y os lamentaréis, y el mundo se alegrará. Estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en gozo. 21 La mujer, cuando va a dar a luz, está triste, porque le ha llegado su hora; pero cuando ha dado a luz al niño, ya no se acuerda del aprieto por el gozo de que ha nacido un hombre en el mundo. 22 También vosotros estáis tristes ahora, pero volveré a veros y se alegrará vuestro corazón y vuestra alegría nadie os la podrá quitar. 23 Aquel día no me preguntaréis nada. 

Volver a la casa del Padre

 

Dios es Padre. Existimos, somos, por Él. Nuestra vida se comprende desde su amor. Nos ama como un padre, como una madre, y desea lo mejor de nuestras vidas. El lo es todo para nosotros. Cada suspiro, cada latido del corazón, prolongan su amor y su fidelidad. Existo porque Dios me ama.

Pero a veces preferimos nuestros planes, nuestro bienestar, nuestra autonomía. Nos enamoramos de un espejismo, de una nube, de un proyecto personal. Dejamos la casa del Padre, y partimos lejos.

Vocación y familia

 

 

Para muchos es un momento realmente difícil. El hijo, la hija, sabe que ha sido llamado por Dios. Ha sentido algo en su corazón, ha reflexionado, ha hablado con un sacerdote para pedir luz y consejo. Por fin, llega a esta sencilla conclusión: “Dios me quiere para sí, Dios me llama a servirle con una donación de toda vida en la Iglesia”.

Aborto=Defraudar a Dios

Aborto=Defraudar a Dios

En cada niño que viene a este mundo, Dios renueva su confianza y amor a la humanidad obcecada por el mal y el pecado. El mayor don que Dios da a una familia son los hijos. La frase del salmista lo expresa claramente:”La herencia de Dios son los hijos; su salario, el fruto del vientre”.

Aborto violencia feminista

Aborto violencia feminista

Gran libertad de espíritu y no poca valentía se necesitan, para al escribir en un medio público, manifestar opiniones personales, políticamente incorrectas, o que van contra el pensamiento único, que imponen ciertos grupos o lobys de gran influencia mediática.