La Doctrina de Juan Pablo II
A lo largo de su pontificado, Juan Pablo II ha puesto énfasis doctrinal particular en numerosos temas. A continuación hacemos una recopilación sumaria de aquéllos que, también desde la vertiente pastoral.
La Familia
A lo largo de su pontificado, Juan Pablo II ha puesto énfasis doctrinal particular en numerosos temas. A continuación hacemos una recopilación sumaria de aquéllos que, también desde la vertiente pastoral.
La Familia
"Fue un amor tan profundo que en un segundo me acaparó. No sabía que existiera un sentimiento así... lo vi y todo mi mundo anterior se derrumbó... Supe entonces que él formaba parte de mi destino". Así habla Corinne, en una entrevista. Y cuando le preguntan: "- ¿Cuándo pasó el amor?" Responde: "me fui porque me estaba volviendo loca, nuestros mundos no eran conciliables…"
Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser tu quien eres, bondad infinita, y porque te amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberte ofendido; también me pesa porque puedes castigarme con las penas del infierno.
Te ofrezco mis sufrimientos como expiación de mis pecados, propongo confesarme y cumplir la penitencia que me sea impuesta; ayudado de tu gracia propongo firmemente no pecar más y evitar las ocasiones próximas de pecado.
Amén.
En el amor hay un componente romántico, desatado, furioso y ciego, fuera de la realidad, más bien se trata de un sentimiento y por tanto subjetivo, algo que hay que educar para que no tenga carácter posesivo y neurótico. Cuando esta fase no madura en un amor más profundo, conduce a una actitud melancólica, de tristeza íntima por el ensueño irrealizable, aquel amor imposible (el que se canta en la época del Romanticismo).
Durante el sínodo de los obispos dedicado al tema de la Eucaristía (octubre de 2005) se discutió en numerosas ocasiones sobre el problema de la falta de sacerdotes.
En muchos lugares del mundo no hay sacerdotes o los sacerdotes deben atender simultáneamente varias comunidades. Por este motivo, hay poblados en los que durante semanas, meses, o incluso años, no se celebra la Eucaristía. Es decir, no se vive plenamente el domingo, pues “sin Eucaristía no podemos vivir”.
Carta del 22 de febrero de 1977
Dios sigue entre nosotros. Sigue en cada obispo, en cada sacerdote, en cada cristiano que vive a fondo el Evangelio. Sigue en su cariño, en la lluvia y el sol, en el pan y en el hogar, en cada niño que nace y en la fidelidad de unos esposos que se aman con locura.
Dios no se cansa de amarnos, de buscarnos, de caminar a nuestro lado. Es verdad que a veces el mal parece tan grande que nos olvidamos de su amor, que pensamos en su silencio como si fuese debilidad o impotencia.
Cuando el amor está obrando
lo que tiene obligación;
si flaquea, si se cansa,
si desmaya...no es amor.
Cuando el amor está orando
con amorosa atención,
si decae, si se entibia,
si se inquieta...no es amor.
Cuando en sequedad padece
tormenta de una opresión,
si no sufre, si no es firme,
si se queja...no es amor.
Cuando el Amante se ausenta
y le deja en la aflicción,
si se acobarda y se turba,
si se abate...no es amor.
Elegir el sacerdocio es creer en el amor de predilección que Dios nos ha tenido; es creer también en que yo puedo amar a Dios, a la Iglesia, a los hombres con corazón indiviso, íntegro, total, apasionado. Y creer, finalmente, que puedo ofrecer mi vida en la Legión y desgastarla en la salvación de los hombres.
C.L. 1 Juan 4, 16 "Y nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él". O también les puede servir la parábola del buen samaritano (Lc 10, 29-35) viendo en ese samaritano a Cristo.