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Church Forum

Puerta abierta al Evangelio

Puerta abierta al Evangelio

El Evangelio ha quedado, para muchos, al margen de la vida moderna. Nos preocupa más la cita con el médico, las cuentas en el banco, el pago de final de mes, las noticias del periódico, las llamadas por el móvil de familiares y amigos, que el mensaje limpio, profundo, exigente y bello que Cristo nos dejó con su Palabra y con su Vida.

Parece que no encontramos tiempo para acercarnos a un mensaje maravilloso, ofrecido por Dios mismo con mucho cariño, con mucho amor, con mucha esperanza, con mucho respeto.

¿Puede ser “útil” el mal?

¿Puede ser “útil” el mal?

El mal se nos presenta como un misterio. El hambre de niños inocentes, la derrota de pueblos indefensos ante invasores despiadados, la traición en la vida matrimonial de quien parecía bueno, el fraude del amigo que toma el dinero de un préstamo y nos deja en una situación desesperada, esa enfermedad que inicia precisamente cuando acabamos de lograr un trabajo...

Preguntas esenciales

¿De dónde vengo? ¿A dónde voy? Son preguntas de ayer, de hoy, de siempre.

La respuesta a la primera pregunta ofrece luz para la respuesta a la segunda. Las alternativas no son muchas. O respondemos que todo ocurre por casualidad, sin proyectos ni sentido alguno. O respondemos que hay un designio, un proyecto superior que da sentido a la vida humana.

Tierras difíciles

El párroco había notado una concentración un poco especial en Miguel. Lo agradeció mucho, pues el muchacho, con sus 13 años y un cuerpo en pleno desarrollo, solía crear muchos problemas durante las catequesis. Durante la explicación de la parábola del sembrador no dejaba de mirar al sacerdote como quien está sumido en una reflexión profunda.

Sufrimos y morimos un poco todos

Caminamos por la vida. A lo largo del sendero vamos encontrando miles de objetos, plantas, insectos, animales más complejos, hombres y mujeres. Cada uno nos dice algo distinto. Algunos seres, como las baldosas del suelo, apenas sí entran un instante en el ángulo visual de nuestra retina para desaparecer, humildemente, tras las pisadas de nuestros zapatos. Otros seres, como un mosquito molesto en una noche de bochorno, nos impacientan y nos inquietan, nos despiertan y nos hacen estallar en palabras de queja o de rabia desesperada.

Sólo Cristo puede llenar de dicha el corazón del hombre

Más de dos millones de jóvenes estaban reunidos ese domingo 20 de agosto de 2000 en una explanada de Tor Vergata (Roma). El amanecer había sido agradablemente fresco. Muchos jóvenes no se lo esperaban, después de las jornadas anteriores, caracterizadas por el fuerte calor. El sol, sin embargo, salió con nuevos bríos, y pronto hizo sentir toda la fuerza que suele exhibir en el mes de agosto.

Sombras

Nos enamoramos de un atardecer, de un paisaje, de unos ojos que nos miran con cariño, de un libro que nos habla al corazón o de un monumento que evoca hazañas del pasado. Nos alegra el canto de un jilguero, el juego de un grupo de niños que viven (parece) sin problemas, la ternura que envuelve a dos enamorados en una banca de la plaza. Nos rejuvenece una brisa de verano en la cara, el baile de las olas en la playa, el capricho de los colores en primavera.

Solidarios en la misericordia

Solidarios en la misericordia

Uno de los daños más graves del pecado consiste en su fuerza aislante: nos encierra en nosotros mismos, rompe nuestra unión con la Iglesia y con los demás, nos hace más egoístas, nos aparta del amor.

Es cierto que a veces hacemos pecados “en compañía”, incluso en un ambiente de fiesta, de diversión. Pero luego, el mal cometido, el egoísmo presente en cada falta, nos hace extraños o enemigos de los de casa, incluso de quienes fueron compañeros del delito.