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Church Forum

Momentos de silencio

La vida nos ha llenado de ruidos innecesarios. Músicas y prisas, tensiones y urgencias, mensajes y noticias.

Vale la pena apagar aparatos que nos bombardean sin cesar, vale la pena encontrar lugares para que el corazón se abra a Dios, al hermano, a uno mismo.

Nuestras almas necesitan momentos de silencio. Para reflexionar, para pensar, para recordar, para proyectar, para oír la voz profunda de un Enamorado eterno.

¿Reuniones o confesiones?

El abad acababa de entrar a su oficina. Abrió la agenda con el programa del día.

9.00, reunión con el consejo del monasterio.

10.30, reunión de sacerdotes del sector.

12.30, reunión con los administradores de la zona.

15.00, reunión del obispo con los agentes de pastoral.

17.30, reunión para planeación de la catequesis.

Sonó el timbre de la sacristía. El abad estaba colocando varios papeles en su sitio, cuando se acercó el hermano portero.

Regalos

Llega el momento más esperado: abrir los regalos. Juan entra en la sala y observa cajas llenas de colores. Parece que cada una está gritando: ¡empieza conmigo!

Unas cajas esconden libros de animales. Otras, fábulas de ayer y de hoy. Otras, coches de carreras, caballos o héroes de plástico. Otras, chocolates, caramelos y otros mil caprichos para el goloso. Otras, tal vez algo más serio: un reloj de pulsera, un diccionario para la escuela...

Quizá no escuchamos a Dios

A cierta edad los niños nos preguntan todo. Por qué llueve, por qué los perros olfatean la comida antes de comerla, por qué papá a veces no puede mantenerse en pie en casa, por qué la abuelita camina con un bastón, por qué me piden que coma todo lo que me sirven si los mayores comen lo que quieren... A veces nos darían ganas de taparles la boca o de mandarlos a jugar fuera de casa...

“Querido Dios Padre”: una niña escribe a Dios

Antonietta Meo nació en Roma el 15 de diciembre de 1930. Muy pronto tuvo que sufrir lo indecible por culpa de un cáncer de huesos especialmente agresivo. No había cumplido 6 años cuando, el 25 de abril de 1936, le es amputada la pierna izquierda.  

Con una pierna ortopédica pudo seguir yendo a la escuela, y se preparó con la ilusión propia de todos los niños a la primera comunión. Recibió a Jesús Eucaristía en la Navidad de 1936.  

¿Qué siente Dios?

¿Qué siente Dios al posar sus ojos sobre nuestro planeta? ¿Qué hay en su corazón cuando ve la generosidad y el egoísmo, la honradez y la perfidia, la caricia y el cuchillo, el beso por amor y el beso lleno de vicio?

¿Qué siente Dios ante la guerra, la enfermedad? ¿No sufrirá al ver a una niña que es vendida en un prostíbulo, a un joven que destruye su vida y la de su familia con la droga, a un adulto incapaz de ser fiel a su palabra, a un anciano que es olvidado por los suyos?

Que no se cansen los buenos

Señor, te pido por los buenos, los justos, los honestos, los misericordiosos. Que no se cansen, que no desesperen, que no se dejen abatir por los golpes de la vida.

Sí, Señor: necesitamos mucho de su ejemplo, de su entrega, de su amor sincero. Te lo pido de corazón: ¡que no se cansen los buenos!

Que no se canse la esposa o el esposo abandonado. Que sepa esperar, que no deje de rezar, que siente el bálsamo de tu consuelo, que tenga fuerzas para dar luz a un hogar que llora la ausencia de alguien muy amado.

¿Qué es la Iglesia?

Palestina, siglo I. Doce galileos acompañan a Jesús, un nazareno. Para ellos es un profeta. Hace milagros, predica con fuego, acaricia a los niños, limpia la conciencia del pecado.

Pasan los meses. Los fariseos rechazan a Jesús, lo persiguen y acosan con denuedo.

Jesús va a Jerusalén. Después de una cena íntima, densa, llena de misterios, el Maestro va a rezar al Huerto de los Olivos. Es arrestado, condenado a muerte, crucificado. Uno de sus seguidores le ha traicionado. Los otros escapan, huyen lejos.