A las raíces de mi vida
Los antiguos creían que el hombre depositaba semillas en la mujer, y que ésta ofrecía su vientre como una tierra fecunda para la nueva vida. Si todo iba bien (buena semilla, buena tierra), nacían los hijos. Desde luego, también los antiguos sabían que los problemas eran muchos: a veces la mujer no era fértil (la tierra no estaba preparada), o el niño no nacía, o nacía con muchos defectos físicos.