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Church Forum

Ante las trampas del enemigo

Ante las trampas del enemigo

1.- LOS ENEMIGOS DE JESÚS

Según los documentos de que disponemos, los motivos del conflicto podrían resumirse en cuatro capítulos: la crítica de la autoridad de la ley, el desplazamiento del centro de gravedad de la religión, la decepción provocada por la negativa ante las representaciones mesiánicas, la intrusión en la organización social.

El Hombre frente a Cristo

El hombre frente a Cristo

Las disposiciones humanas, favorables o desfavorables a la fe en Cristo, presentan diferentes matices.

1. SEGÚN LA EVOLUCIÓN PSICOLÓGICA.

Los más pequeños se interesan sobre todo por Jesús, realizando milagros y como amigo de los niños. Ellos admiran su poder divino y tienen confianza en su continua bondad. Sin embargo, se ha de atraer también su atención hacia la verdadera humanidad de Cristo: Jesús creciendo es su modelo y Jesús adulto nos abrió el camino hacia el cielo.

¿Existió realmente Jesucristo?

¿Existió realmente Jesucristo?

Dos razones justifican el planteamiento de este problema; de hecho se ha negado la existencia histórica de Jesucristo, aunque hoy día nadie la niega aún en el campo racionalista.

Una segunda razón es el hecho mismo del culto que se da a Cristo a fuerza de idealizar su figura humana en el arte y el culto, parece que se aleja de la realidad histórica.

1. LA NEGARON.

Cuál debe ser nuestra respuesta a los terribles escándalos en la Iglesia

La nota de ocho columnas la semana pasada no se la llevo el patriótico desfile del Super Bowl ni quien sería el mariscal de campo, Drew o Tom, ni tampoco en el discurso del Presidente al Estado de la Unión y su comentario de que hay muchos operativos de Al-Qaeda en los Estados Unidos que constituyen verdaderas “bombas de tiempo”.  Nada de esto fue la noticia principal.

Cuestionario sobre la Biblia

La Sagrada Tradición y la Sagrada Escritura constituyen un único depósito sagrado de la Palabra de Dios, confiado a la Iglesia, pero el oficio de interpretar auténticamente la Palabra de Dios escrita o transmitida, ha sido confiado únicamente al Magisterio vivo de la Iglesia, cuya autoridad se ejerce en el nombre de Jesucristo.