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Church Forum

Si Dios quiere

Si Dios quiere

Recuerdo que en la primaria nos enseño un maestro la importancia de las jaculatorias, esas oraciones breves que nos ayudan a recordar y alabar la presencia de Dios.

Primero Dios; Dios mediante; Si Dios quiere y otras similares nos sirven al ser usadas constantemente para recordar que la vida no la tenemos comprada y que en este mundo solamente vamos de paso.

Pero en alguna ocasión me he topado con gente que responde a mi 'Dios mediante' con un 'Dios aquí no tiene nada que ver'.

La historia de Vela

Una reflexión para fin de año

La historia de “Vela”

Con motivo de estas fiestas navideñas recibí un relato que nos puede servir de ayuda para reflexionar en este fin de año y formular propósitos que orienten nuestro caminar.

Sucede que había una vez una persona llamada "Vela", que cansada de las tinieblas que rodeaban su existencia, se quiso abrir a la luz. No se conformaba con estar apagada y su ansia era recibir la luz. Hasta que un día, "la Luz verdadera que alumbra a todo hombre", llegó y la iluminó. La encendió.

Dos bebés en un pesebre

Dos bebés en un pesebre

En 1994 dos americanos respondieron una invitación que les hiciera llegar el Departamento de Educación de Rusia, para enseñar Moral y  Ética basados en principios Bíblicos.  Debían enseñar en prisiones, escuelas públicas y en un gran orfanato.  En el orfanato había casi 100 niños y niñas que habían sido abandonados, y dejados en manos del Estado.  De allí surgió esta historia relatada por los mismos visitantes:

La Navidad de los otros

“Navidad, ilusión, pon tus sueños a volar”, dice la canción. Estos días remueven dentro de nosotros tantas cosas que resucitan la alegría si se había perdido, fomentan la generosidad y el amor, la alegría de reencontrarnos niños, el quitarnos máscaras que la vida pegó en nuestros rostros, olvidar la lucha y las zancadillas y el arte de avanzar a codazos y las risas hipócritas, restañar heridas, borrar con la sonrisa los surcos que dejaron las amarguras.

Y los hijos, ¿qué?

Y los hijos, ¿qué?

Por diversas razones, en estas últimas semanas he estado presente en conversaciones sobre la Familia, así, con mayúscula. Un concepto que se ha manejado de muy diferentes maneras y que se ha vuelto el foco de discusión en varios foros. Por ejemplo, un tema de las pasadas elecciones de los Estados Unidos, fue el respeto a la institución familiar, a los valores de la familia tradicional. En varios estados se votó la aprobación o el rechazo del matrimonio homosexual (por cierto, en todos los casos se rechazó el concepto).

Los mexicanos y los valores sociales

Los mexicanos y los valores sociales

A nosotros, los mexicanos ¿Nos importa la sociedad en la que vivimos? ¿Creemos que la comunidad es algo importante, que merece nuestra atención, nuestro tiempo, nuestros esfuerzos? ¿O acaso nuestra visión de lo social no puede ir más allá de lo familiar y del estrecho círculo de compadres y amigos?. No son preguntas triviales. Nuestro futuro, el de nuestro país depende en gran medida de la respuesta que tengan estas preguntas, en los hechos.

El valor de la Unidad Familiar

El valor de la Unidad Familiar

De acuerdo con la mayoría de las investigaciones sobre los valores del mexicano, el de Unidad es el que ocupa el primer lugar entre los valores familiares. La primera impresión es que algo anda mal en este dato. ¿Cómo puede ser que la unidad familiar sea un valor tan elevado, cuando todos vemos familias desunidas en grandes cantidades? Es cierto que, según el censo del 2000 hay 3.3 divorciados por cada 100 casados (suena a muy poco, ¿verdad?), y 7 separados por cada 100 casados.