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Church Forum

En espera del sacerdote

Durante el sínodo de los obispos dedicado al tema de la Eucaristía (octubre de 2005) se discutió en numerosas ocasiones sobre el problema de la falta de sacerdotes.

En muchos lugares del mundo no hay sacerdotes o los sacerdotes deben atender simultáneamente varias comunidades. Por este motivo, hay poblados en los que durante semanas, meses, o incluso años, no se celebra la Eucaristía. Es decir, no se vive plenamente el domingo, pues “sin Eucaristía no podemos vivir”.

El tejido de la vida

La marcha de la vida nos llena de acontecimientos. Hay momentos en los que todo parece ir mal. Un accidente, una muerte extraña de un familiar, el inicio de un juicio, problemas y discusiones por parte de la herencia, una calumnia lanzada al vuelo por quien antes parecía un amigo, tal vez un secuestro o un crimen. Se asoman, detrás de cualquier esquina, peligros y amenazas, enfermedades y accidentes. Nadie puede sentirse seguro: ni los jóvenes ni los ancianos, ni los “buenos” ni los “malos”, ni los ricos ni los pobres.

El sí a la vida quien sufre por amor

“Estoy tetrapléjica, apenas veo, no puedo hablar, me alimento y respiro de manera artificial y dependo de los demás absolutamente para todo. Mi materia está presa, pero mis pensamientos y sentimientos son libres. Nadie puede pensar o sentir por mí. En eso y sólo en eso soy libre. No faltan los que opinan que soy un vegetal y que mi vida no tiene valor ni sentido, pero un vegetal que piensa y siente puede ser capaz de escribir y hacer pensar y sentir a los demás. Cada mañana siento que estoy viva, aunque mi cuerpo está paralizado...”

El sí a Dios

El sí a Dios

Dar un sí sin condiciones no es algo fácil ni frecuente. Dar un sí sin condiciones a Dios nos puede llenar de miedo o de sorpresas. Quizá alguno piense que Dios sea un poco despótico, y por eso muchos prefieren conservar su libertad a cualquier precio, tener entre sus manos el polvo de su historia antes que abandonarse para que Dios los conduzca hacia lo desconocido.

Pues hazte cura...

 

Allá por los años sesentas, un queridísimo sacerdote a quien debo mucho, circulaba por calles del Distrito Federal en un coche “Valiant” de aquel año, que un amigo le había prestado para ir a confesar. Es cierto que entonces aquel coche, sin ser lujoso, llamaba la atención. 

Problemas sin solución

 

Con cierta frecuencia recibo correos en los que me hacen preguntas con un grado de dificultad mayor que los clavados de ocho vueltas hacia atrás con medio giro desde el trampolín de tres metros. Por una parte, es necesario entender que quienes me cuestionan están viviendo situaciones sumamente delicadas. Claro está que me gustaría poder ayudar a resolver todos los problemas, pero no pocas veces he de declarar que no veo una solución directa en cada caso. 

Prepárese a ser pobre

 

Todos sabemos que cuando se da la voz de alarma ante contingencias mayores como los huracanes, erupciones volcánicas o los rompimientos de presas, se han de tomar las medidas convenientes y oportunas. En algunos de esos casos lo mejor es abandonar la zona de peligro, opción que a veces no es viable.