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Church Forum

Frente al espejo

Anochece. Ha terminado el trabajo o el estudio. La televisión susurra o grita desde algún rincón de nuestra casa. Arriba, los vecinos discuten, como tantas veces. Entramos en nuestro cuarto, encendemos la luz, nos quitamos los zapatos y miramos al espejo.

Que padre es tener fe

Indiscutiblemente el asunto de tener, o no tener fe, es algo absolutamente personal pues en este negocio nadie nos puede obligar. Sin embargo, esto no significa que sea asunto puramente individual pues la fe la da Dios y somos cada uno de nosotros quienes la aceptamos o la rechazamos. De forma que es Él quien da, porque le da la gana y yo quien recibe libremente. Ahora bien, la fe puede tener como objeto a uno o varios dioses, pueden ser indeterminados, genéricos...

Fe cristiana y alma humana

Fe cristiana y alma humana

¿La Iglesia católica? Algunos dicen conocerla a partir de lo que han leído o escuchado aquí o allá. Piensan que es la continuadora de las cruzadas, la que persiguió a Galileo, la que guarda silencio ante los escándalos de muchos bautizados, la que olvida a los pobres y se alía con los ricos, la que no es capaz de comprender que los preservativos salvarían millones de vidas humanas...

En medio de nosotros...

¿Quién es Jesús de Nazaret? La pregunta no ha perdido su actualidad. Tal vez hoy, en sociedades que se dicen cristianas, se puede aplicar lo que dijo san Juan Bautista: “en medio de vosotros hay uno al que no conocéis” (Jn 1,26).

Seguramente hemos oído hablar de Cristo. En casa o en la escuela, en la parroquia o en un grupo de amigos. Jesús pertenece a la historia de muchos pueblos. Aparece en muchas iglesias, o en las cruces puestas en lo alto de las montañas o en los cruces de caminos.

En nuestras manos

Nos impresiona pensar que alguien depende de nosotros, que su vida está en nuestras manos. Un niño pequeño, un anciano en situación de invalidez, un enfermo mental, nos necesitan, nos piden que estemos a su lado para ofrecer cariño, ayuda, comprensión.

Puros cuentos

Comida en casa de unos amigos. Un pequeño de cuatro años frente a la televisión. En la pantalla: figuras de híbridos humano-animales con gestos de coraje. Sonidos extraños, rugidos y rayos fulminantes que salen de poderosas armas. Lenguaje amenazante. Las figuras se transforman, crecen, vuelan, desaparecen, se electrizan, mueren y reviven sin mayor explicación. El pequeño no se mueve, absorto por lo que tiene enfrente. No queda claro hasta dónde un personaje es bueno, malo, o simplemente un guerrero que sabe matar.

Promesas, sólo promesas

Paco Bobadilla pasó por Monterrey desde su querida tierra peruana, y tuve la fortuna de conversar con él. La verdad es que me impresionó grandemente descubrir a un hombre culto y sencillo (cualidades que, dicho sea de paso, suelen ir de la mano, cuando la cultura es auténtica, y no simple pose, como la de aquellos que tienen la cabeza llena de ciencia fatua, y el alma vacía). He de reconocer que disfruto enormemente cada vez que me encuentro con quienes se merecen -sin más rodeos- el calificativo de “seres pensantes”, y Paco juega en ese equipo.

En el día de la Ascensión

Cristo asciende a los cielos, regresa con su Padre.

¿Quedamos solos, sin el Maestro? ¿Perdemos la esperanza, la paz, la vida? ¿Empezamos a vivir como huérfanos, sin norte, sin luz, sin alegría?

Cristo parte. Pero sin dejarnos, porque nos prometió su Espíritu, porque sigue en su Iglesia, porque lo tocamos, lo comemos, lo abrazamos en la Eucaristía. Mantiene cada día su Palabra: “yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo” (Mt 28,20).