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Church Forum

¿Quiénes ayudan al Papa?

El Papa tiene muchas cosas que hacer. Eso de ser el Pastor Universal de la Iglesia, entre otras muchas responsabilidades no es nada fácil. Si bien es cierto que cuenta con la ayuda del Espíritu Santo y que Cristo le prometió que nunca le dejaría solo y que las puertas del infierno no prevalecerían en contra de la Iglesia, el Sumo Pontífice necesita ayudarse de hombres y mujeres, cardenales, obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas y fieles del pueblo cristiano para llevar adelante el gobierno de la Iglesia Universal. 

¿Quién está loca?

¿Quién está loca?

Se levanta muy de mañana, antes de que salga el sol. Se prepara y después de pasar un buen tiempo en diálogo íntimo con su Esposo, toma un pequeño desayuno y ya la vemos en acción. Recorre gustosa los pasillos del hospital tomando en sus manos los brazos de enfermos, niños o ancianas. Acomoda almohadones, abre cortinas y ventanas, sacude el polvo, trapea pisos y limpia los cristales. 

¿Puede el Papa dimitir?

Esta pregunta inquietante, y con un pequeño dejo de malicia, se ha venido formulando durante los últimos años del Pontificado de Juan Pablo II, muy especialmente desde el pequeño accidente que tuvo en el que se resbaló y se fracturó el fémur. A partir de ahí, su obligada dificultad al andar ha generado entre los periodistas, amantes del sensacionalismo, innumerables preguntas acerca de la salud del Sumo Pontífice y la posibilidad de una eventual renuncia o dimisión.

Los Sacerdotes

Los sacerdotes son hombres que colaboran directamente con el obispo en la tarea de cuidar el rebaño que Cristo les ha asignado. Cuando Cristo es elevado a la derecha del Padre, no abandona a su rebaño, sino que lo guarda por medio de los apóstoles bajo su constante protección y lo dirige también mediante estos mismos pastores que continúan hoy su obra. Estos pastores en nuestros días son los obispos y los sacerdotes o presbíteros.

Peleas por la herencia

Peleas por la herencia

Es triste cuando llegan ante el juez hermanos o familiares que están peleados por la herencia. Murió el abuelo o el padre, dejó algo o mucho a sus hijos, nietos y familiares. La muerte del ser querido, que podría convertirse en un momento de unidad de quienes participan de la misma sangre, marca el inicio de un calvario de enfrentamientos, acusaciones, rabias, por un puñado de dinero, por un edificio o unas tierras, por cosas materiales que duran lo poco que puede durar una vida.

La Vida Consagrada

 

Todos los católicos estamos llamados al seguimiento de Cristo. Por el bautismo nos hacemos Hijos de Dios, Hermanos de Jesucristo y Templos vivos del Espíritu Santo. Por lo tanto, la vida de los católicos, si quieren ser fieles y coherentes con su bautismo no puede ser la misma que la de una persona no bautizada. La imitación de Cristo será la tarea fundamental en su vida.

La Guardia Suiza

Al hablar de Roma vienen a nuestra mente tantos recuerdos. El Coliseo, las Termas de Carcala, los palacios renacentistas, las fuentes de Bernini en Piazza Navona, la inolvidable fuente de Tívoli. Son recuerdos vivos a los cuales asociamos esta bella y eterna ciudad mediterránea.

El lectorado

Los lectores en las misas suelen ser fieles del pueblo de Dios, hombre y mujeres, incluso niños, adolescentes o jóvenes que prestan este servicio a la Iglesia y nos hacen sentir más próxima la palabra de Dios.

Estos son los así llamados lectores por encargo temporal (Ministeria quaedam, V). Pero existe un ministerio estable que es el de lector y puede ser ejercido por varones, bien sea laicos o aquellos que dirigen sus pasos hacia el sacerdocio.