La Fiesta de la Divina Misericordia
La Fiesta de la Divina Misericordia
La Fiesta de la Divina Misericordia
1. Domingo de Ramos en la pasión del Señor
es el título litúrgico de este domingo que abre
solemnemente la Semana Santa, con el recuerdo de las
Palmas y de la pasión, de la entrada de Jesús en
Jerusalén y la liturgia de la palabra que evoca la
Pasión del Señor, con los acentos inconfundibles del
¡Venid
benditos de mi Padre,
porque era pobre y marginado,
y me habéis acogido!
Queridos hermanos y hermanas:
Desde hace muchos Siglos en la Iglesia durante cuarenta
días se hace penitencia para poder vivir, purificados, la Pascua. Muy pronto
se relacionó este tiempo eminente de conversión con el sacramento de la
reconciliación, costumbre que queda hasta nuestros días al pedimos la
Iglesia que nos confesemos al menos una vez al año, por la cuaresma, o antes
si hay peligro de muerte.
Procesión del Silencio
Esta procesión es una manifestación de la fe cristiana que indica la tristeza que tiene la Iglesia de ver a Cristo muerto. Es una demostración al mundo a lo que lleva el egoísmo, la soberbia y el pecado. Se ha ejecutado a un hombre justo sin causa alguna, condenado por haber mostrado a la humanidad que tanto ama Dios al hombre que se hizo hombre para a salvarle.
El Viernes Santo
En este día la Iglesia celebra la gloriosa Pasión de Jesús, Su Muerte victoriosa. Destaca como símbolo de salvación la Cruz del señor.
La celebración es el sábado por la noche, es una Vigilia en honor del Señor, según una antiquísima tradición (Ex. 12, 42), de manera que los fieles, siguiendo la exhortación del Evangelio (Lc. 12, 35 ss), tengan encendidas las lámparas como los que aguardan a su Señor cuando vuelva, para que, al llegar, los encuentre en vela y los haga sentar a su mesa.
La Vigilia Pascual se desarrolla en este orden:
Primera Parte: Breve Lucernario
Via Matris
(La Santísima Virgen vuelve desde el Sepulcro a su casa, Via Crucis Desandado)
por L.C. Flores Mateos, S.J.
Dedicatoria a María
Déjanos seguir contigo
desde el sepulcro al cenáculo
el camino doloroso
de tu soledad u llanto.
Desahoga, Madre nuestra
tu corazón angustiado
rosa de siete puñales
por nuestros siete pecados.