Oración de la Fe
Oración de la Fe
width="95%">
Yo creo, Señor; en Ti
que eres la Verdad Suprema.
Creo en todo lo que me has revelado.
Creo en todas las verdades
que cree y espera mi Santa Madre
la Iglesia Católica y Apostólica.
Oración de la Fe
width="95%">
Yo creo, Señor; en Ti
que eres la Verdad Suprema.
Creo en todo lo que me has revelado.
Creo en todas las verdades
que cree y espera mi Santa Madre
la Iglesia Católica y Apostólica.
Oración por el Papa
width="95%">
Oración de los Esposos
Padre que estás en los cielos,
Tengo en mi seno ahora
un pequeñito, débil y vulnerable,
que ya está transformando todo mi cuerpo
y todo mi corazón.
¡Gracias por habérmelo confiado!
¡Gracias por permitirme acogerlo
como María acogió a Jesús
el día de la Anunciación!
¡Gracias por poder acogerlo como mi madre me acogió
cuando sintió mi presencia
en lo más íntimo de su ser.
Señor: tu también tienes una Madre. La tuya está en el cielo. Es María, pero en algún tiempo estuvo en la tierra. Ayúdanos. pues, a pedir por nuestras madres, aunque tu no necesitas pedir por la tuya. Ellas -nuestras madres- siempre están pidiendo por nosotros. Justo es que nosotros alguna vez pidamos por ellas.
De las madres se han dicho cosas bellísimas. Todas se las merecen ellas.
Jesucristo, Maestro y amigo:
estamos en ruta por un mundo de recelos y odios. Nos da miedo la soledad estéril. Queremos ir en compañía, juntos, juntos en el amor.
Protege nuestra amistad. Hazla cordial en el trato, sincera y fiel en la entrega. Haya siempre entre nosotros confianza total, intimidad plena. Jamás el temor y la duda.
Un solo corazón que comprende y ayuda. Amigos de verdad y de todas las horas. Santa Maria de la amistad limpia. Llévanos a Jesús, unidos en el amor. Amén.
Oración por la unidad de la Iglesia
Señor, recuérdame con frecuencia,
la obligación que tengo de estudiar.
Hazme responsable:
Que santifique mi trabajo de estudiante.
Que prepare bien mi misión en la vida.
Que sepa agradecer el privilegio de poder estudiar.
Que me capacite a conciencia. Que haga rendir mi juventud.
Que haga una buena sementera en mi inteligencia -
¡Señor! Te llamo desde mi soledad...Para los mayores a veces soy una cosa cualquieraPara mí mismo, un enigma".¡Qué edad la mía!Río locamente y lloro al instante.Me acobardo y ambiciono, amo y odio.No comprendo la vida. Ni me comprendo a mí mismo.Y los mayores tampoco comprenden mi situación.A ti, que fuiste adolescente, ofrezco mis alegrías,mis ilusiones.Mis dudas, mi dolor, mis primeros fracasos.Dame tu luz, tu gracia y tu amor. Los necesito.Tu Luz! Para ver claro mi camino, mi futuro, misposibilidades, mi limitación. Amén.
Señor, tú conoces a cada uno
y a cada uno llamas por su nombre
y das a cada hombre una vocación
para llegar a la salvación
para darte gloria
y para ser una ayuda a los hombres sus hermanos.
Ha llegado también para nuestro hijo
el momento de descubrir el camino que has señalado para él.