La mansedumbre
El instinto nos lleva a devolver mal por mal. Nos encontramos en un mundo irritado, que ha perdido su sonrisa y contradice la doctrina de Jesús que dice:“Aprended de mí que soy manso y humilde de corazón” (Mt. 11, 29);“bienaventurados los mansos, porque poseerán la tierra” (Mt. 5, 4). Y muchos, sin embargo, se han esforzado por imitarle para conquistar la tierra y los corazones.