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Oraciones Eucarísticas

El gozo de estar junto a Ti

El gozo de estar junto a Ti

 

Jesús Eucaristía:

Venir a Visitarte, me colma el alma e alegría
inmensa, porque es venir a conversar con el
Amigo, porque es venir y colmarse de luz, de
paz y de un gozo que no me cabe en el alma.

Venir a visitarte, y postrarme a tus pies
es para mí causa de inmensa honra, pues me
siento más favorecido que si uno de los grandes
de este mundo me concediera audiencia y me
otorgara toda clase de favores.

Dejame ver tu grandeza, Señor.

Dejame ver tu grandeza, Señor.

 

Señor:
Me acaricias con la brisa,
me besas con la luz del sol,
me meces en las olas de Tus playas,
me mimas con las gotas de la lluvia,
me consuelas con Tu Palabra,
me perdonas en el Sacramento de la Reconciliació n
y me das Vida con la Eucaristía.

¡Si supiéramos la grandeza del Sagrario!
Te das por amor en la Eucaristía,
Te inmolas constantemente por mí.
Aumenta mi amor por Tí
y déjame ver Tu Grandeza
y sentir Tu Amor.
¡Amén!

Cinco minutos con Jesús Eucaristía

Cinco minutos con Jesús Eucaristía

 

Concédeme, Jesús, estas cinco peticiones:

Estar contigo, nuestro Amigo:
Creo, Jesús, que necesito que Tú me laves los pies, las manos, la cabeza y el corazón de toda soberbia, rebeldía, ambición y comodidad.

Escucharte a ti, nuestro Maestro:
Jesús, acepto tu lección de que hace más feliz dar que recibir, es mejor servir que ser servido y que hay que pasar por la cruz antes de entrar en la gloria.

Cerca de Tí

Cerca de Tí

 

 

¡Que bien se está cerca de ti, Jesús Eucaristía!
pareciera como si todas las tormentas del espíritu
se disiparan y la inquietudes se volvieran humo
que se lleva el viento.

Cerca de ti, es comenzar a vivir el gozo del cielo
abrir anchurosamente los ojos luminosos
del corazón y dejar que nos invada el misterio
santo, el gozo inefable de la bendita iluminación.

Adoración Eucarística de Juan Pablo II

Adoración Eucarística de Juan Pablo II

 

Señor Jesús:

Nos presentamos ante ti sabiendo que nos llamas y que nos amas tal como somos.

"Tú tienes palabras de vida eterna y nosotros hemos creído y conocido que tú eres el Hijo de Dios" (Jn. 6,69).

Tu presencia en la Eucaristía ha comenzado con el sacrificio de la última cena y continúa como comunión y donación de todo lo que eres.
Aumenta nuestra FE.

Perdón, Señor

Perdón, Señor

 

Aquí me tienes Señor,
parándome, después de la centésima caída.
Agradeciendo tu amor infinito,
en la misericordia de tu centenaria acogida.

Vengo a pedirte perdón urgente,
por las mil veces que reduje el amor,
al círculo de mis cercanos.

Por ignorar, indolente,
lo bueno de mis hermanos.

Por recordar con afectuoso sentimiento
sólo a quienes alimentaron mi ego
en algún generoso momento.